Juárez, listo para asumir control del transporte público, asegura Pérez Cuéllar

Pese a la propuesta legislativa de dar más atribuciones al Municipio, usuarios denuncian que las fallas van desde el Valle hasta las rutas troncales

Ciudad Juárez.– La crisis del transporte público en esta frontera rebasa con creces la operación del sistema Juárez Bus. A pesar de que el Congreso del Estado analiza transferir al Gobierno Municipal mayores atribuciones para administrar el servicio, los juarenses siguen enfrentando unidades obsoletas, tiempos de espera inhumanos y rutas mal diseñadas que no alcanzan a cubrir las necesidades de una ciudad en expansión.

El alcalde Cruz Pérez Cuéllar aseguró que el Municipio está preparado para asumir el control del transporte, lo que implicaría atender de manera más directa las demandas ciudadanas. Sin embargo, las quejas de los usuarios reflejan una realidad más dura: el problema va mucho más allá de un simple cambio administrativo.

En el Valle de Juárez, estudiantes y trabajadores denuncian que hay colonias enteras donde los camiones pasan con intervalos de hasta una hora, y en ocasiones no llegan. Lo mismo ocurre en las colonias de los kilómetros y en los corredores troncales, donde las largas filas, la falta de aire acondicionado y los vehículos en mal estado se han vuelto parte de la rutina.

Reportes de movilidad urbana advierten que más del 60 por ciento de las unidades no cumplen con estándares mínimos de seguridad ni de confort. A esto se suma la ausencia de un plan integral de rutas que permita conectar la periferia con los centros de trabajo e instituciones educativas.

La frontera arrastra un rezago histórico en materia de transporte. Mientras otras ciudades han modernizado su movilidad con sistemas interconectados, Juárez depende en gran medida de concesionarios privados que operan sin regulación estricta. El Juárez Bus, aunque necesario, representa apenas una línea de acción parcial que no alcanza a resolver la demanda masiva.

En este contexto, especialistas en urbanismo han advertido que el caos en el transporte es un factor que incrementa la desigualdad social: quienes no pueden costear un automóvil propio están condenados a perder horas de su vida esperando camiones que nunca llegan a tiempo.

La propuesta legislativa busca trasladar al ámbito municipal las atribuciones que hoy permanecen en manos del Gobierno del Estado. Actualmente, los permisos, sanciones y decisiones de fondo se toman desde Chihuahua capital, lo que, según autoridades locales, genera burocracia y retrasos.

Pérez Cuéllar sostiene que la cercanía con los usuarios permitiría dar soluciones más rápidas y efectivas. No obstante, activistas advierten que, sin voluntad política y una verdadera inversión pública, el cambio de administración podría quedarse en un simple relevo de escritorio.

El colapso del transporte público ya impacta en la vida diaria de miles de familias juarenses. El tráfico se intensifica porque cada vez más personas optan por comprar vehículos particulares ante la ineficiencia del sistema colectivo, lo que a su vez multiplica la contaminación y los accidentes viales.

La discusión en el Congreso marcará el rumbo en las próximas semanas. Pero mientras los legisladores debaten, la ciudadanía sigue enfrentando un servicio que, con cada retraso y cada unidad en mal estado, se convierte en símbolo del rezago urbano que la frontera no logra superar

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